Acabo de ocupar una casa en alguna parte...y estoy solo, rodeado de nieblas y penumbras, acompañado por el crugir de la madera a cada paso que doy inspeccionando el inmueble. Ahora estoy solo, no podré dormir, poco a poco mi cara ira palideciéndose, mis ojos dormiran cobijados en oscuras ojeras y mis ropas se irán desgastando hasta adquirir un apestoso olor mezclado a sudor y la orina que se deja inhalar en el ambiente.
Saldré a pasear en la oscuridad de la noche bajo la luz de la luna saludando a los difuntos vecinos del cementerio adyacente. Unos querrán reir, otros querrán llorar, otros querrán saber.
¿Desearán salir de sus tumbas para acompañarme en esta casa, cuando todavía soy un mortal?
Bienvenido a casa